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Johnny Clarke debutó en Argentina!

Escrito por el 4 mayo, 2026

La noche del 23 de abril en Niceto tuvo ese aire especial que sólo aparece cuando una leyenda pisa suelo local. No era un show más: era la visita de Johnny Clarke, una de esas voces fundamentales del roots jamaiquino que siguen manteniendo viva la llama.

La apertura estuvo a cargo de La Bomba del Ghetto, que fue calentando la pista con un set sin fisuras, bien anclado en el reggae roots y las raíces jamaiquinas. Sin necesidad de un listado exhaustivo, el recorrido fue combinando composiciones propias con versiones que encajaron perfecto en el clima de la noche. Sonaron temas como “Walking in the Sand”, “Viajeros”, “Y si nos vamos?” y “Jamaican Medley” que terminó de acomodar al público en esa frecuencia relajada pero expectante. La banda cumplió con creces: dejó la vara alta y el ambiente listo.

El momento de la verdad llegó con la presentación de Clarke, a cargo de Santiago Palazzo de La De Dios, quien ofició de puente entre la historia del género y el público local. Y a partir de ahí, lo que siguió fue una clase viva de reggae.

El set arrancó con “Drum Song” y desde ese punto ya no hubo vuelta atrás. “None Shall Escape the Judgement”, “Enter Into His Gates with Praise” y “Roots, Natty Roots, Natty Congo” marcaron el pulso de un show profundamente espiritual, donde cada línea parecía cargar décadas de historia. “African Roots” y “Every Knee Shall Bow” mantuvieron esa intensidad, mientras que momentos como “Left with the Broken Heart” o “Rock With Me Baby” mostraron el costado más melódico.

Pero lo más interesante no estuvo sólo en la lista de canciones, sino en cómo se fue construyendo el vínculo con el público. Al principio, la gente acompañaba con respeto, midiendo el terreno. De a poco, las voces empezaron a hacerse escuchar, primero tímidas, después cada vez más firmes. Hasta que el propio Clarke lo notó —y lo aprovechó—: empezó a jugar con ese ida y vuelta, haciendo corear frases, estirar coros, marcar tiempos. El show dejó de ser solamente suyo para convertirse en algo compartido.

La recta final, con “If You Should Lose Me”, “Get Up and Fight” y “Move Up to Babylon”, terminó de consolidar una noche que fue mucho más que un recital: fue un encuentro generacional, cultural, casi ritual.

Y en tiempos donde todo parece ir hacia lo efímero, hay algo profundamente valioso en que artistas como Johnny Clarke sigan girando y eligiendo Argentina como destino. No es sólo nostalgia: es la posibilidad concreta de ver, escuchar y sentir en vivo a quienes construyeron el género desde la raíz.

Mientras esas leyendas sigan llegando, el roots no es pasado, es presente, ¡y sigue latiendo fuerte!

Fotografía: Cortesía de Juan Jofre (@jmjofre_)


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