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Buju Banton llevó “Driver A” a COLORS: una clase de urgencia, oficio y presencia jamaicana

Escrito por el 22 mayo, 2026

El ícono jamaiquino del reggae y el dancehall pasó por A COLORS SHOW con una interpretación austera y poderosa de “Driver A”, una de las canciones de Too Bad, su álbum de 2006. Sin banda, sin escenografía cargada y sin artificios, Buju volvió a demostrar que algunas voces no necesitan más que un micrófono para imponer historia.

Buju Banton acaba de sumar un nuevo capítulo a su recorrido internacional con su paso por COLORS, la plataforma conocida por sus sesiones de estética minimalista, donde cada artista queda prácticamente solo frente a cámara, con una puesta limpia que obliga a poner el foco en lo esencial: la voz, el cuerpo, la interpretación y la canción. En ese contexto, el jamaiquino eligió “Driver A”, un tema incluido originalmente en Too Bad, disco publicado el 12 de septiembre de 2006 por Gargamel Music.

La elección no es casual. “Driver A” condensa buena parte del ADN de Buju: narración callejera, cadencia filosa, tensión social y una manera de montar la voz sobre el riddim que lo convirtió en una de las figuras más importantes surgidas de Jamaica en las últimas décadas. La descripción oficial del video lo presenta como una canción atravesada por “la urgencia del trabajo” y como una pieza destacada de Too Bad, un álbum de 17 canciones que reafirmó su lugar dentro del dancehall de los 2000.

En COLORS, esa urgencia aparece desnuda. No hay coreografía de cámara ni una banda sosteniendo el golpe: hay un artista parado frente al micrófono, trabajando el fraseo con precisión quirúrgica y dejando que el peso de su voz haga el resto. Buju no interpreta “Driver A” como una postal nostálgica, sino como algo todavía vivo. La canción, casi veinte años después de su edición original, sigue sonando áspera, directa y física.

Para entender el impacto de esta presentación hay que recordar quién está frente a cámara. Nacido como Mark Anthony Myrie en Kingston, Jamaica, Buju Banton es reconocido oficialmente como una de las grandes figuras del reggae y el dancehall mundial. Su propio sitio lo define como cantante, ganador del Grammy y voz de los pueblos oprimidos, con más de tres décadas de trayectoria y colaboraciones junto a nombres como Beres Hammond, Stephen Marley, Sly & Robbie, Bobby Digital, Steely & Clevie y Dave Kelly.

Esa trayectoria siempre estuvo marcada por una tensión creativa muy particular: Buju puede moverse con la misma autoridad en el dancehall más crudo, en el reggae espiritual y en la canción de mensaje. Discos como ’Til Shiloh, Inna Heights, Rasta Got Soul, Before the Dawn y Upside Down 2020 fueron ampliando su registro, mientras que Before the Dawn, editado en 2010, le dio su primer Grammy al Mejor Álbum de Reggae después de varias nominaciones.

Lo interesante de su paso por COLORS es que no busca suavizarlo ni convertirlo en una pieza de museo. Al contrario: lo muestra en un formato contemporáneo, visto por nuevas audiencias, pero sin diluir su identidad. COLORS, nacida en Berlín en 2016, se volvió una de las plataformas musicales más reconocibles del mundo por su formato de performances minimalistas, con artistas filmados en escenarios monocromáticos y sin distracciones visuales. Ese marco, que ya recibió a figuras de distintos géneros y países, funciona especialmente bien cuando el artista tiene algo real para sostener sin artificio.

Y Buju lo sostiene. En apenas unos minutos, su “Driver A” recuerda que el reggae y el dancehall no son solo géneros para consumir desde el placer rítmico: también son formas de relato popular, de supervivencia y de presión social. Hay canciones que cuentan una historia; otras, además, cargan una forma de estar en el mundo. Esta pertenece a esa segunda categoría.

Para el público latinoamericano, ver a Buju Banton en COLORS también tiene algo de síntoma: las raíces jamaicanas siguen ocupando espacios globales sin pedir permiso. En una época donde los algoritmos empujan música rápida, recortada y descartable, la aparición de un artista de este peso en un formato tan directo funciona como recordatorio: la voz, cuando tiene historia, todavía puede atravesar cualquier pantalla.

“Driver A | A COLORS SHOW” no es solo una sesión más. Es Buju Banton poniendo su legado en presente, sin nostalgia y sin maquillaje. Una muestra de que la música jamaicana, cuando se planta con verdad, sigue teniendo algo urgente para decir.


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