Necrojocker después de la operación: “Ha sido volver a nacer, tener una 2ª oportunidad”
Escrito por Marcos Alvarez el 3 junio, 2026
Tras atravesar dos años de incertidumbre, diagnósticos difíciles y una operación en la cabeza, el artista venezolano Necrojocker habló con PelaGatos para llevar tranquilidad: la biopsia dio benigna, no comenzó quimioterapia ni radioterapia, y hoy se enfoca en su recuperación, su música y una nueva etapa vital.
Hace unos días, desde PelaGatos publicamos una nota sobre la delicada situación de salud de Necrojocker, artista venezolano radicado en España y una de las voces más versátiles del reggae, dancehall y hip hop latinoamericano. Después de esa publicación, el propio cantante se comunicó con nosotros para agradecer el acompañamiento, pero también para hacer una aclaración fundamental: los resultados de la biopsia fueron benignos y no empezó quimioterapia ni radioterapia.
La precisión es importante para no generar alarma. Lo que atravesó Necrojocker fue, de todos modos, un proceso intenso: dos años de síntomas, estudios, incertidumbre, diagnósticos posibles, miedo a secuelas y una operación en la cabeza vinculada a un tumor que, según contó, era un meningioma. Hoy, con la cirugía realizada y la biopsia benigna, el artista habla desde otro lugar: con alivio, agradecimiento, fe y una energía de renacimiento.
“Recibí esta noticia como algo maravilloso”, contó a PelaGatos. “La recuperación está siendo un regalo. Era de las cosas que más me asustaba, porque durante este proceso de dos años he recibido varios diagnósticos y posibles cosas que podían pasar bastante feas, y ahora mismo tengo cero secuelas”. Para él, saber que era benigno significó un antes y un después: “Ha sido un respiro. Todo este proceso ha sido demasiado largo y me llena de fuerza para avanzar”.
De Caracas al reggae latino: una vida marcada por la música
Detrás de Necrojocker está Christian Enrique Oberto Guerra, nacido en Caracas, Venezuela, en 1990. Desde joven construyó un camino artístico atravesado por la migración, la calle, el freestyle, el reggae, el dancehall, el raggamuffin, el jungle y el hip hop. En 2003 emigró a España junto a su familia y con el tiempo fue desarrollando una identidad propia, mezclando raíz caribeña, música urbana y una escritura cargada de conciencia.
Su primer álbum, La Simple Disciplina, apareció en 2013 junto a Mystic Selekta. Años después, su nombre empezó a proyectarse con fuerza internacional gracias a “Cypher 1” y “Cypher 2”, piezas que acumularon millones de reproducciones y lo conectaron con públicos de España y Latinoamérica. En 2023 lanzó Reggae Warrior, un trabajo donde terminó de afirmar una estética de resiliencia, raíz y superación personal.
Esa palabra, resiliencia, atraviesa hoy su historia más que nunca.
“Cuando aparece la palabra tumor, nace el miedo”
Necrojocker recuerda con crudeza el momento en que escuchó por primera vez la palabra tumor. “Cuando aparece la palabra tumor de boca de un médico después de una resonancia, es algo bastante intenso. Es algo que no te esperas”, relató. “Para mí fue bastante chocante. Nacieron muchísimos miedos y empezó la incertidumbre a hacer parte de mi vida”.
El camino hasta llegar al diagnóstico no fue simple. Según contó, durante más de un año vivió síntomas que primero fueron abordados desde la psiquiatría. Le hablaron de ansiedad, depresión y otros cuadros “sin especificar”, pero él sentía que algo más estaba pasando. “Yo sentía que me pasaba algo”, dijo. Por eso pidió una resonancia. Ese estudio terminó abriendo otra etapa: la identificación del tumor, la espera, la búsqueda de otra opinión médica y finalmente la operación.
“Emocionalmente ya venía llevándolo difícil”, explicó. “Al principio solo me dejé arrastrar por el diagnóstico y las palabras de los médicos. Ahí apareció el miedo, la incertidumbre y el sentirse mal”. En ese proceso, también reconoce que algunos diagnósticos fueron comunicados de forma poco empática. “Los médicos tienen que ponerse en lo peor, pero hay algunos con más empatía y otros con menos”.
El tumor, contó, estaba en una zona sensible y presionaba una vena vinculada al riego sanguíneo principal del cerebro. Entre los miedos posibles aparecían secuelas fuertes, incluso la posibilidad de perder la voz. Para un cantante, esa amenaza no era menor. “Tenía muchísimo miedo”, resumió.
Espiritualidad, autocuidado y comunidad
Si algo aparece con fuerza en su relato es el lugar que ocuparon la fe, la espiritualidad y la decisión de cambiar hábitos. Necrojocker cuenta que en un momento pudo salir del lugar de víctima y transformar la pregunta: dejar de decir “¿por qué a mí?” para empezar a preguntarse “¿para qué a mí?”.
“La espiritualidad me ha salvado en este proceso”, afirmó. “Empecé a tomar decisiones más conscientes, volví a meditar, cambié mi dieta, alejé personas tóxicas de mi vida, cambié patrones de conducta, me alejé de vicios y empecé a abrazar mi espiritualidad y el autocuidado”.
Durante la espera de la operación, una frase se volvió mantra: “Cada día voy ganando”. La repetía aunque le doliera la cabeza, aunque sintiera molestias físicas o aunque el miedo volviera. “Soy creyente de que las células nos escuchan, el cuerpo nos escucha, y era una forma de hacer proyección al universo”, explicó.
También fue clave su comunidad. Al principio eligió no contar todo públicamente porque, según relató, muchas personas reaccionaban desde el miedo y eso lo desestabilizaba. Pero cuando finalmente decidió compartirlo, la respuesta fue enorme. “Solo les pedí positividad y fue increíble la acogida”, dijo. “Ha sido bastante lindo. Me ha llenado muchísimo el corazón”.
La escena que describe desde el hospital sintetiza el vínculo con su gente: mientras se recuperaba, leía comentarios, mensajes, chistes, palabras de aliento. “Sentía cómo se alimentaba mi fortaleza y decía: vamos pa’lante. Hay una comunidad linda, hemos creado mucho”.
Una carrera atravesada por la incertidumbre
El proceso también impactó de lleno en su vida cotidiana y en su carrera musical. Necrojocker contó que, cuando llegó la noticia del tumor, todo se movió. Por un lado, hubo cierto alivio al encontrar un foco concreto después de meses de síntomas confusos. Por otro, la incertidumbre afectó cada decisión.
“Afectó a todos los niveles de mi vida”, reconoció. “Al inicio fue negativo porque la incertidumbre me mataba. Pero después afectó de muchas maneras positivas, porque me llevó a hacer muchos cambios, a reinventarme y ver otra dirección”.
En lo musical, la situación obligó a frenar planes. “Teníamos proyectada una gira que tuvimos que suspender”, contó. Durante meses no sabía cuándo podía llegar el llamado para la operación, lo que dificultaba organizar conciertos, viajes o lanzamientos. “Vivíamos en la incertidumbre de: me pueden llamar en una semana o dos”.
Sin embargo, la música también fue una salida. En medio del proceso, decidió viajar a Madrid para grabar videos y canciones. Luego llegó Italia, el encuentro con músicos y productores, y una nueva etapa creativa. “Fue lo mejor que pude hacer, porque a partir de ahí agarré fuerza otra vez”, recordó.
Esa decisión lo conectó con un modo distinto de crear: no desde el miedo, sino desde la urgencia de dejar obra, de sostener el movimiento, de vivir con más claridad. “Creer es crear y atraemos lo que pensamos”, dijo. “Empecé a enfocarme mucho en la creación de canciones”.
“No se aferren al miedo, aférrense a la vida”
Después de la operación y con el resultado benigno, Necrojocker eligió dejar un mensaje para quienes se preocuparon por él y también para quienes atraviesan diagnósticos inciertos, enfermedades o momentos de miedo.
“Estoy muy agradecido. Los llevo al corazón. Gracias por la fortaleza, porque me han animado mucho a seguir”, expresó. “Siento que Dios me quiere vivo y jodiendo por aquí, dándole a todo, y no le pienso defraudar”.
La frase más fuerte de toda la conversación llegó casi como una síntesis espiritual de su presente: “Esto ha sido volver a nacer, tener una segunda oportunidad”. Desde ahí, el mensaje se vuelve claro: “Hay Necrojocker para rato”.
También dejó una reflexión que va más allá de su caso personal. “Que no le frenen, que no le bajen. Que pase lo que pase, todo pasa, y hasta con miedo hay que caminar”, dijo. No lo plantea como una negación del dolor ni como positividad vacía. Aclara que hay derecho a llorar, a sentirse mal, a frenar. Pero insiste en algo: la vida no se detiene.
“En algún momento pasé de entender ‘me puedo morir, ¿por qué a mí?’ a decir: ‘estoy vivo, voy a vivir cada minuto y lo voy a aprovechar’. ¿Para qué estoy aquí? Para mejorar mi vida, para reconectar con mi familia, para hacer música, para transmitir lo más positivo que pueda de lo que tengo dentro”.
Su consejo final es directo: no esperar a que llegue un golpe fuerte para valorar la vida. “No hace falta tener un tumor o una enfermedad para valorar la vida”, dijo. “No esperen a que llegue algo intenso o turbio para mejorarla. La salud es lo más valioso que tenemos”.
Una música que ya cambió
Cuando le preguntamos si esta experiencia iba a modificar su música, Necrojocker no dudó: “No siento que después de esto mi música va a cambiar. Siento que ya ha cambiado”.
El cambio, explicó, no pasa solo por las canciones, sino por su forma de mirar la vida, por sus patrones de conducta, por su sistema de creencias y por la manera en que quiere transitar el presente. “Desde volver de esta operación siento como que he vuelto con otro sistema. Como con una actualización”, dijo.
También contó que lleva tiempo sin fumar ni beber, alejado de ciertos vicios, y que esa lucidez le está dando otra energía. No demoniza nada ni pretende bajar línea, pero reconoce que para este momento de su vida ese cambio está siendo importante. “Me está dando una lucidez, un sentimiento, una energía que agradezco”.
Necrojocker habla desde una recuperación en marcha, con la biopsia benigna, sin quimio ni radio, y con un horizonte nuevo. Habla como artista, pero también como alguien que acaba de mirar de cerca la fragilidad del cuerpo y salió con una convicción más fuerte: vivir, crear, agradecer y compartir.
“No se aferren al miedo, aférrense a la vida”, dice. Y esa frase, después de todo lo que atravesó, suena menos a consigna y más a declaración de futuro.