Andrés Cotter: “Que un músico independiente como yo pueda tocar en Rototom es un orgullo”
Escrito por Marcos Alvarez el 18 agosto, 2026
El músico argentino llegará al Rototom Sunsplash con The Barcelona Ska Beat. Antes de subir a uno de los escenarios más importantes de la música jamaiquina, habló con PelaGatos sobre lo que significa representar al ska argentino, la construcción de una banda a miles de kilómetros de casa y el trabajo independiente detrás de ese logro.
Para cualquier músico dedicado al reggae o al ska, llegar al Rototom Sunsplash tiene un peso especial. Para Andrés Cotter, además, significa hacerlo desde Argentina, de manera independiente y llevando al festival un género que históricamente ocupa un espacio menor dentro de una programación dominada por el reggae.
“Que una persona independiente como yo, sin sponsors, sin promotores, pueda tocar en ese festival y que les guste lo que hago es un orgullo total”, cuenta Cotter antes de viajar a Benicàssim.
El músico argentino se presentará junto a The Barcelona Ska Beat, un proyecto que fue construyendo alrededor de sus viajes y presentaciones en Europa y que en Rototom tendrá uno de los momentos más importantes de su recorrido.
Representar al ska argentino
Cotter no disimula la dimensión que tiene la invitación.
“Para mí es algo muy importante, como lo sería para cualquier músico de ska o reggae argentino o latinoamericano, con lo difícil que es conseguir que te presten atención y que les guste la música que hacés”.
El desafío tiene una particularidad: llegará al festival tocando ska, dentro de un encuentro históricamente asociado al universo reggae.
Por eso siente que la presentación también tiene algo de representación colectiva.
“Es una muy buena oportunidad para que las demás bandas vean lo que se puede hacer en Argentina, en un país tan lejano y con todos los problemas económicos que tenemos. Sin embargo, estamos muy bien posicionados en cuanto al género”.
Cotter y su banda tendrán además un horario fuerte: tocarán a las 2:30 de la madrugada en el segundo escenario, una franja que él considera central dentro de la programación.
“Una parte de la escena argentina va a estar ahí representada”, resume.
Una banda que se arma desde la distancia
The Barcelona Ska Beat tiene una lógica particular.
“No es una banda en sí”, explica Cotter. “Es una banda que voy armando de acuerdo al festival o al show que tenga en Europa”.
Eso significa que cada presentación obliga a resolver nuevamente músicos, ensayos, repertorio y logística.
Para Rototom, sin embargo, logró mantener buena parte de la formación con la que ya venía trabajando. Entre ellos está el baterista Víctor Laguna, colaborador habitual en distintas grabaciones, y Javi Vilariño, pieza importante en el armado y las armonías de los vientos.
“Es una banda muy funcional y con mucha identidad porque venimos trabajando juntos hace bastante”, explica.
Antes de pensar en el escenario hay una enorme cantidad de trabajo que el público no ve: seguros para los músicos, búsqueda de espacios para ensayar, coordinación entre integrantes y todas las tareas necesarias para poner en funcionamiento una banda que no vive permanentemente en una misma ciudad.
Cotter se ocupa personalmente de buena parte de ese trabajo.
Y quizás esa sea una de las pocas cosas que espera que cambien después del festival.
“Me gustaría tener un poco más de apoyo a nivel producción, alguien atrás, una productora o un manager que pueda ayudarme con esas cosas”.
Un show que resume toda una historia
La presentación en Rototom tampoco estará pensada alrededor de una sola etapa de su carrera.
Cotter armó un repertorio que busca recorrer buena parte de su vínculo con la música jamaiquina: desde canciones de la época de Satélite Kingston y Riddim, hasta su material solista y diferentes versiones que funcionan como homenaje a la historia del ska.
“Hay reggae, hay rocksteady, hay ska jamaiquino, canciones cantadas e instrumentales. Es un show muy variado”, anticipa.
Más que presentar una banda nueva, la actuación funcionará entonces como una especie de recorrido por su propia historia musical y por las distintas formas en las que el ska atravesó su carrera.
“Creo que la gente se va a sorprender y la va a pasar muy bien”.
Hacer primero, pensar después
Hay una idea que se repite varias veces durante la charla con Cotter.
No suele trabajar pensando qué puerta puede abrir cada movimiento.
“Yo nunca pienso ‘voy a hacer esto para tal o cual objetivo’. Se va dando y se van abriendo puertas a medida que voy trabajando”.
Tampoco mira Rototom como una plataforma que necesariamente tenga que producir una gira, un contrato o una oportunidad posterior.
“No busco tocar en Rototom para que después surja algo”, dice.
Y lo explica con humor: no espera que algún artista lo vea allí y automáticamente lo invite a recorrer el mundo como soporte.
Su lógica parece ser bastante más sencilla: continuar haciendo música y dejar que cada proyecto conduzca al siguiente.
“Trato de hacer las cosas bien, siempre con humildad, respeto y con buena gente. Eso es lo más importante”.
El camino que se construye haciendo
Cuando intenta definir qué significa finalmente llegar al Rototom, Cotter utiliza una idea que resume buena parte de su recorrido.
“Es un premio, un orgullo de muchos años y un camino que se va construyendo casi sin querer. Solamente haciendo cosas”.
Ese “hacer cosas” incluye décadas tocando, grabando, armando bandas, generando vínculos y viajando con la música como motor.
Ahora una parte de ese recorrido desemboca en Benicàssim.
No con una gran estructura detrás. No como resultado de una estrategia diseñada para llegar al festival.
Sino con una banda de músicos reunidos alrededor del ska, un repertorio que atraviesa distintas etapas de su vida y la posibilidad de mostrar, desde uno de los escenarios más importantes de la cultura reggae, qué puede producir una escena nacida a más de diez mil kilómetros de Jamaica.