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De la autogestión al Rototom: Los Guardianes de Gregory cumplen su sueño

Escrito por el 18 agosto, 2026

La banda argentina llegará este sábado al Rototom Sunsplash con Jamaica–Argentina: A Tango–Reggae Soundclash, el proyecto que cruzó dos culturas aparentemente distantes y terminó abriéndoles la puerta del festival. Antes del show, Feda Roots habló con PelaGatos sobre el sueño, el dinero, la autogestión y todo el trabajo invisible que hizo posible el viaje.

Algún día vamos a tocar en el Rototom”.

Feda Roots asegura que esa frase circulaba entre los integrantes de Los Guardianes de Gregory prácticamente desde que empezaron a tocar juntos. Durante años fue una expresión de deseo, una de esas metas que parecen demasiado lejanas como para ponerles fecha.

Este sábado 22 de agosto finalmente va a ocurrir.

El Rototom Sunsplash incluyó a Los Guardianes de Gregory junto a Rey dentro de la jornada de cierre de su edición 2026, llevando al festival el concepto de A Tango-Reggae Soundclash, el proyecto que unió músicos argentinos y jamaiquinos alrededor de un cruce inédito entre tango y reggae.

Para Feda, sin embargo, la historia no empezó con la invitación.

El disco que abrió la puerta

El punto de inflexión fue Jamaica–Argentina: A Tango–Reggae Soundclash, el álbum producido por el propio Soto Roland y grabado entre Buenos Aires y Jamaica con músicos de ambos países. El proyecto reunió clásicos del reggae y del tango bajo un lenguaje común y contó con figuras como Mykal Rose, Lloyd Parks, Errol Dunkley, Bushman, U-Brown, Guillermo Bonetto, Juanchi Baleirón y Chelo Zimbabwe, entre muchos otros.

Feda reconoce que nunca pensaron el disco desde una lógica puramente comercial.

“Sabemos que no fue un éxito en ventas y lejos estaba esa ambición. Pero sí sabíamos que quizás nos podía dar ese vuelo”.

Ese vuelo terminó apareciendo.

Según cuenta, el álbum logró darle a la banda una identidad capaz de llamar la atención fuera de Argentina: “Creó una música original, algo que no se había hecho en un álbum completo de esta manera, combinando artistas de Jamaica y Argentina”.

La insistencia también tuvo su peso. Durante visitas anteriores al festival fueron acercando el material y buscando los contactos adecuados. El año pasado, durante la cobertura de PelaGatos en Rototom, el disco llegó a manos de personas vinculadas a la organización.

“Creo que el álbum fue el broche que terminó de cerrar la convocatoria”, resume Feda.

Llegar al Rototom también cuesta plata

Conseguir una invitación es una cosa. Subir siete músicos a un avión rumbo a Europa es otra.

Feda no esquiva esa parte de la historia.

Ninguno de los Guardianes vivimos de la música”, explica.

Rototom aportó un reconocimiento económico que permitió cubrir una parte de los gastos, pero estuvo lejos de financiar el viaje completo. Por suerte también tuvierone el apoyo de los Alfajores Rasta que también colaboraron económicamente para poder financiar este sueño.

“No le podemos pedir al Rototom que nos pague siete pasajes para un solo show. No somos una banda mainstream. Nos dieron una compensación que ayudó bastante y el resto lo aportamos algunos integrantes que teníamos la posibilidad de hacerlo”.

No hay victimización en su relato. Al contrario: habla del dinero utilizado para concretar el viaje como “el dinero mejor invertido”.

Pero detrás de esa frase aparece otra característica de Los Guardianes de Gregory: dentro de la banda conviven músicos con situaciones laborales y económicas muy diferentes.

Y eso también forma parte de la construcción colectiva.

Una banda, distintas realidades

Feda habla con naturalidad de esas diferencias.

Algunos integrantes pueden aportar dinero cuando el proyecto lo necesita. Otros aportan horas de viaje, tiempo, trabajo y una logística cotidiana mucho más compleja.

Los que tenemos la posibilidad de bancar ciertas cosas, las bancamos. Y el resto apoya con lo que tiene”, explica.

El estudio propio les permite ensayar y grabar sin afrontar esos costos, pero cada encuentro exige esfuerzo. Hay integrantes que viajan alrededor de una hora y media para llegar al ensayo y otro tanto para regresar a sus casas.

“Todos ponemos tiempo y esfuerzo para hacer esto. Sabemos que cuando nos juntamos algo pasa”.

Esa frase quizás explique mejor que ninguna otra por qué siguen adelante.

“No somos todos iguales. Algunos nos ha ido muy bien, a otros no tanto. También tenemos diferencias ideológicas y políticas. Pero compartimos una idea moral del esfuerzo, del trabajo, de romperse el culo para salir adelante”.

En una banda independiente, la igualdad no necesariamente significa que todos puedan aportar lo mismo. Para Los Guardianes, parece significar que cada uno aporta desde el lugar que puede.

Tocar bien no alcanza

Feda también reconoce algo que muchas veces queda fuera del relato romántico de la música independiente.

Para que una banda avance no alcanza solamente con tocar bien.

“Tiene que haber alguien que piense más allá. Hay que tener motivación, constancia, empujar, tocar puertas, invertir tiempo y muchas veces invertir dinero”.

Su trayectoria por fuera de la música explica parte de ese perfil. Como empresario y productor, está acostumbrado a gestionar proyectos, generar contactos y perseguir objetivos durante largos períodos.

En Los Guardianes asumió naturalmente ese rol.

“Siempre fui el que tiraba del carro”, admite.

Eso también significa convivir con momentos de frustración: “A veces cuesta tirar solo o sentir que no estás tan acompañado”. Pero entiende que dentro de cualquier grupo existen personalidades diferentes y que esa diversidad termina definiendo los roles.

A la constancia agrega otros dos factores que considera indispensables: estar en el lugar correcto y tener un poco de suerte.

Rototom es, probablemente, la combinación de todos ellos.

Tango y reggae como declaración

El proyecto que los lleva a Europa también representa algo más profundo para Feda.

Tango-Reggae Soundclash nació de unir dos tradiciones que, sobre el papel, parecen difíciles de reconciliar. Tango porteño y reggae jamaiquino. Buenos Aires y Kingston.

El proyecto tuvo que ver justamente con unir culturas distintas y crear algo lindo desde esa diversidad”, explica.

Esa idea también aparece cuando habla de la propia banda.

Personas con distintas historias, trabajos, posibilidades económicas y pensamientos pueden encontrarse alrededor de una canción.

En cierta forma, Los Guardianes de Gregory terminaron convirtiéndose en una versión humana del concepto que construyeron musicalmente.

La pulsera y el reloj de su padre

Sobre el final de la charla aparece el momento más personal.

Feda mira su muñeca.

De un lado tiene la pulsera que lo acredita como artista del Rototom Sunsplash. Al lado lleva el reloj que perteneció a su padre, fallecido.

La coincidencia lo emociona.

Cuando llegue el momento de subir al escenario, dice que va a pensar en su familia, en su esposa —a quien señala como una pieza fundamental para haber vuelto a tocar reggae—, en sus hijos y en todos los músicos y amigos que acompañaron su camino.

También recuerda a quienes ya no están.

Dante Fajardo, Capitán Riverside y compañeros de distintas etapas aparecen en una lista de nombres, ensayos, bandas, viajes, aprendizajes y anécdotas que desemboca en este sábado.

“Siempre voy por más, siempre pienso para adelante. Pero sé que esto va a ser irrepetible. No sé si se va a volver a repetir. Así que hay que disfrutarlo”.

Treinta años de reggae pueden concentrarse, a veces, en un instante.

Una banda argentina esperando la medianoche en el Lion Stage. Una pulsera en una muñeca. Un reloj heredado.

Y aquella frase repetida durante años, cuando todavía parecía solamente un sueño:

“Algún día vamos a tocar en el Rototom”.


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