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Exodus en Bs. As.: Reggae y unidad en PelaGatos Celebra Bob Marley

Escrito por el 13 mayo, 2025

El domingo 11 de mayo, Club Lucille en Palermo fue el epicentro de una noche mística, colmada de música, emoción y gratitud. Con entradas agotadas, PelaGatos volvió a hacer historia celebrando la vida y el legado de Bob Marley, a 44 años de su paso a la eternidad.

Nota: @NegroAlvarezI
Fotos: @PelaFotos

La ceremonia tuvo nombre y peso propio: PelaGatos Celebra Bob Marley, y reunió en un mismo escenario a figuras clave del reggae nacional e internacional. La backing band —The Hamptons— funcionó como un motor de precisión y alma, con un trío vocal potente (Gastón, Donato y Nahuel), una base sólida comandada por Jochi (batería) y Christian (bajo), dos guitarras ajustadísimas (Fer y Marce), y el toque armónico de Amaru en las teclas. Sonaron con fuerza, groove y alegría.

El primer bloque abrió el fuego con clásicos como “How Many Times” (Gastón) y una versión muy especial de “Bad Card” interpretada por Anabella, Belu y Agus, tres voces femeninas que aportaron frescura, potencia y mística. Hacha Leiva trajo energía cruda con “Crazy Baldhead”, mientras que Ras Goon sorprendió a todos con “One Cup of Coffee”, generando comentarios del público como “¡es igual a Bob!”. Valentina Moreno aportó dulzura y presencia en una sentida versión de “Jamming” que conectó de lleno con el alma del público. Luego vino el esperado momento de Guillermo Bonetto, que interpretó “Waiting In Vain”, “We And Dem” y “Nice Time” con calidez, entrega y palabras que quedaron resonando: “Estamos acá gracias a la música de Bob”. La ovación fue total.

La energía se encendió aún más con la llegada de Brinsley Forde, leyenda viva del reggae británico y voz de Aswad. Dueño de la escena, con cinco décadas de experiencia, caminó de punta a punta el escenario, se fusionó con la banda como si los conociera de siempre, y provocó un estallido de ternura y respeto en el público argentino que lo coreaba: “¡Tío, tío!”. Brinsley no solo regaló joyas como “Concrete Jungle”, “Three Little Birds” y “Redemption Song” (junto a Ras Goon), sino que también agitó al público a cantar por Nonpalidece y Los Cafres. Un gesto único de unidad que —como destacó la producción— quizás nunca antes se haya visto en un mismo show.

El intermedio no fue pausa, fue fiesta de la mano de Dj Pulpot. Y con regalos de sponsors como Kawsai Nutrientes, Alfajores Rasta, Deep Neville y Ryanodine, la vibra se mantuvo arriba mientras se palpaba la emoción por lo que venía.

El segundo bloque trajo más joyas. Anabella, Belu y Agus regresaron al frente con una sólida interpretación de “Roots Rock Reggae”. Ras Goon volvió a canalizar el espíritu de Bob en una encendida versión de “Simmer Down”. Hacha Leiva desplegó fuerza y mística con “Africa Unite”, y Gastón puso a bailar a todos con el combo “Rude Boy / It Mek”. Cada momento fue vibrante. Valentina Moreno volvió a brillar con “Could You Be Loved”, generando uno de los puntos más altos de la noche.

Luego llegó una nueva participación estelar de Guillermo Bonetto, esta vez con dos himnos cargados de profundidad: “Pimper’s Paradise” y “Who The Cap Fit”. Fue un momento íntimo y reflexivo, en donde su voz volvió a flotar sobre la base de Los Hamptons con absoluta naturalidad. Inmediatamente después, Brinsley Forde regresó al frente para interpretar “Three Little Birds” y una encendida versión de “Get Up, Stand Up”, que agitó al público al máximo.

Y entonces sí, vino la cúspide. Con Exodus arrancó la ceremonia final, comandada vocalmente por Nahuel Castro y Brinsley Forde, mientras iban subiendo al escenario, uno a uno, todos los cantantes invitados. Fue una imagen potente, coral, una verdadera celebración del reggae como lenguaje común. En ese clima de unión, Guillermo Bonetto tomó el micrófono y dijo, textual: “Yo quería cantar Get Up, Stand Up”. La banda entendió todo: cambió el ritmo, volvió a arrancar el groove, y así llegó una nueva versión del clásico, con todo el line-up presente. El cierre fue con “One Love”, que selló la noche con un mensaje simple, eterno y colectivo.

Ahí estaban Los Hamptons, MaddaKali, Hacha Leiva, Ras Goon, Valentina, Anabella, Belu, Agus, Guille, Brinsley, y algún que otro coladx con alma reggae. Todos arriba, todos juntos, todos uno.

La frase que quedó vibrando en el aire la resume todo:
“El reggae hace bien. Y es necesario.”

La imagen que lo inmortaliza: Guille Bonetto y Néstor Ramljak abrazados en los camarines de Lucille. Un momento histórico, íntimo y eterno para la escena reggae argentina.

Y nada de esto hubiese sido posible sin un equipo comprometido, profesional y profundamente reggae: la producción general a cargo de Fer Sarzynski y Marcos Alvarez, junto al Pela Fotos, responsable de capturar imágenes únicas de la noche. El staff de PelaGatos demostró una vez más su fuerza: Gian Guazzone coordinando a los artistas con precisión y calidez, Ras Tonga al frente de la tienda oficial, Sebastián, Martín y Leandro manejando las cámaras con ojo fino, para destacar las visuales de Xhangó, y Nahuel Giganti a cargo del impecable sonido. Además, un agradecimiento especial a la producción del Club Lucille, y a El Comandante Producciones, que colaboró en todo y más. Porque cuando se hace en equipo, el reggae suena mejor.


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